La aromacología o psicología de los aromas es una ciencia joven que estudia la relación entre los aromas y las modificaciones que estos provocan en nuestro estado de ánimo. La aromacología se centra en el impacto que producen los diferentes olores, teniendo en cuenta las distintas reacciones emocionales que causan en nuestro comportamiento.

¿Cómo funciona la aromacología?

Uno de los sentidos más estudiados en las últimas dos décadas, con interesantes resultados, es el olfato. Así, las sensaciones que originan diferentes aromas y las reacciones que producen en nosotros han quedado al desnudo mediante diferentes experimentos. De esta manera, muchas de las investigaciones llevadas a cabo por los estudiosos de la aromacología se centran en la forma en que procesa el sistema límbico.

Se considera que el sistema límbico es el lugar donde se generan las emociones y determinadas conductas instintivas, como la conducta alimentaria (hambre, sed, saciedad), emociones como el miedo, la ira o la motivación, activándose instintos, como el sexual o el de supervivencia, para ser gestionados después por el hipotálamo.

El sistema límbico juega un papel fundamental en nuestra supervivencia, su funcionamiento no está sujeto a nuestra voluntad y su respuesta puede ser muy intensa en relación a la de los estímulos que lo activan. En la aromacología el sistema límbico tiene un papel fundamental.

Los aromas viajan a través del aire en pequeñas partículas que entran en nuestro cuerpo por los orificios nasales. Nuestra nariz está diseñada para analizar parte de este aire entrante, de manera que millones de células receptoras olfativas, ubicadas en los cornetes de nuestra nariz interna, captan la información química de los diferentes aromas.